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domingo, 20 de agosto de 2017
Una casa para vivir

Una casa para vivir

Estamos a 20 de agosto y el final de las vacaciones de verano y la vuelta al cole se palpan en el ambiente. La playa y las calles están más vacías e incluso me aventuro a decir que hay un par de graditos menos que invitan a ponerte la eterna cazadora vaquera cada noche.

 Nos quedamos solos después de 20 días de vacaciones con un montón de visitas y, aunque aún nos queda más de una semana aquí, me apetece pensar en la rentrée, en la vuelta al cole, en el nuevo curso. Porque es el primer septiembre de mi nuevo yo y, si eres lector habitual de este blog, sabrás lo importante que es para mi septiembre.
Es un volver a empezar de cero después de esa limpieza de energía que suponen las vacaciones. Y ya habréis deducido que este año es muy especial, el principio de mi nuevo yo, ese que estoy formando y forjando cada día.

Estoy empezando a hacer listas de todo lo que quiero hacer de cara a la vuelta. Ay las listas, qué seríamos sin ellas, ¿verdad? Y he empezado por el principio: la casa. He de darle una vuelta a la casa porque desde que nació Gabrielita y contando que vamos a llevar fuera desde el 27 de julio, la casa va a necesitar trabajito. Está como una leonera con cosas de bebé por todos lados, ropa de invierno, de embarazada, de verano que no me vale, de verano talla XXL para pasar el post parto, un horror. 

Así que si queremos una casa para vivir y vivirla y amarla, debemos devolverle su equilibrio. Así que me he propuesto cambiar alguna cosa, minimizar decoración (lo que muy a mi pesar pasará por eliminar alguna planta) reorganizar armarios, baños, etc. Y sin duda, hacer los 21 días para conseguir una casa en orden de Alicia.

 Además, de añadir los siguientes cambios:



Cuando volvamos, es imposible que Pequeña G vuelva a dormir en su cestito de mimbre tan mono (ya casi no cabía antes de irnos), así que toca poner la cuna en nuestra habitación, así que habrá que hacer una pequeña redistribución del estilo de esta foto del nuevo catálogo de Ikea. Me apetece un montón este cambio porque ahora en en el norte la veo que disfruta de su cuna, duerme sus 9 horas del tirón y para nosotros es una gran independencia. Además que despertarla por la mañana es una de las maravillas más grandes de la vida.


En el salón, nosotros tenemos un sofá gris claro que está horrible de biberones caídos, potas de la nena, 'cosas' de Napoleón que nos regaló reclamando su atención... Como los cojines son bastante nuevos y la gama cromática de nuestro salón es parecida a la de la foto (gris, madera oscura, negro y blanco), creo que voy a comprar la misma funda, en lugar de lavarla, pero en gris oscuro tono antracita.


Buscarle un hueco a esta lámina que tengo guardada desde mi vuelta de Amsterdam y la verdad que me gusta bastante, porque sí, todo es bonito en realidad. De hecho, ya de paso quiero darle una vuelta a las láminas de la casa que en realidad nunca cuelgo, las suelo poner apoyadas en muebles y cambiar algún elemento deco por eso de simplificar. Quiero cosas más sencillas y funcionales.



Renovar manteles, vajilla y cubertería. El mantel, el de la izquierda de H&M Home, me gusta mucho y los platos de porcelana estilo barro me tienen súper enganchada, creo que con una cubertería en dorado pueden quedar genial. Después del caos superado que supone el postparto en el que teníamos que comer por turnos, me hace ilusión el volver a poner la mesa.

En el salón, quiero poner un sofá o butaca individual que no ocupe mucho, aún estoy buscando pero este de Maison du Monde en mimbre me gusta bastante y también tiene versión mecedora.


Y por último, uno de los objetivos de simplicar la decoración, es dejar paso para tener siempre flores frescas en casa, aunque sea un pequeño ramillete. Me hace mucha ilusión que Gabriela crezca así y luego recuerde que su mami siempre tenía flores en casa. <3 p="">

Esto no ha hecho más que empezar porque preparar la vuelta al cole es lo que más me gusta de todo y hay más capítulos. ¿Os apetece leerlos?



domingo, 13 de agosto de 2017
Un nuevo yo, un nuevo renacer.

Un nuevo yo, un nuevo renacer.


Vaya, el último post lo escribí para recibir el 2017. Guau. La verdad es que me parece que fue ayer cuando me sentaba a repasar el pasado año pero, por otro lado, parece que han pasado mil años, que incluso no sea yo la persona que lo haya escrito. De hecho, apenas ni lo recuerdo…

No es la primera vez que el blog sufre un parón, ni mi vida, pero si es la primera que lo hace por una cosa tan importante, un nuevo elemento en la ecuación de mi vida que ha hecho que todo girase una vez más pero a la mayor velocidad jamás pensada y ahora, ahora empieza a pararse y a dejar de tambalear todo lo de mi alrededor. 

Cuando me quedé embarazada imaginaba que iba a escribir mucho, que iba a pasar por un periodo de gran creatividad o eso me decían. Para nada ha sido así. Lejos de ser la típica embarazada que está radiante, hace yoga y pinta óleos preciosos, yo me encontraba sumergida en un estado profundamente catatónico con un hambre y una ansiedad voraz. 

Si escribí, pero cosas más personales que no iba a publicar aquí. Cartas a Gabriela, desahogos, reflexiones, siempre escribo cuando necesito una vía de escape.
Pero, admitámoslo,  escribí y dibujé poco, sinceramente, bastante tenía con lidiar con el cansancio extremo que me sobrellevaba y gastaba toda mi energía en ir a trabajar y en no parecer un mobiliario más de La Oficina.

Pensé en escribir sobre el embarazo, el parto, el postparto, la lactancia, la maternidad... Pero no lo hice y me alegro de no haberlo hecho. No quiero formar parte de ese circo de opiniones en el que te aferras pensando que va a ser como fulanita o como menganita porque no, podrás pasar por ello de una forma bonita y agradable o dolorosa y agónica pero nunca se parecerá a nada que le haya pasado nadie. Y, sobre todo, no podrás decidir la forma que quieres que todo pase. Así que no, no iba a ser una más contando mi historia y lo que si y lo que no. Por eso diré, ese momento de tu vida, pásalo tú, no te compares, no añores, no idealices, acepta lo que llegue y así será tu momento, único y especial porque será tuyo y de nadie más.

El caso, y lo que me lleva hoy a escribir en el blog después de tantos meses, es que si hay una certeza en mi vida es que he cambiado. Ya no sé si soy Beth (quien empezó este blog) o Bea (la que solía escribir aquí normalmente) o quién soy…

Al parecer soy mamá y aún estoy lidiando con cómo encaja eso en mi nueva yo.
Porque mi anterior yo ya no está, créeme, la he buscado. No está. Tengo un nuevo cuerpo por ejemplo, y que conste que no lo digo en plan superficial solo que pasé mucho tiempo aprendiendo a amar el anterior, ahora de momento estoy conociendo este nuevo cuerpo… Tengo una forma nueva de pensar, de ver la vida, de manejar situaciones e incluso de amar.

Ya no soy yo, ¿quién soy? Eso aún no lo sé. Solo sé que por primera vez desde que nació Gabriela hace tres meses, empiezo a sentirme yo, pero mi nuevo yo, sea cual sea. Será estar cerca del mar que lo remueve y lo coloca todo.

Como decía, el torbellino ha dejado de girar y mover todo a su paso y mientras aún se tambalean los muebles pienso. Bueno, todo ha cambiado, ahora viene una vida nueva, ¡qué bien que puedo poner unos buenos cimientos desde el principio! ¿no?

Voy a hacerlo bien, voy a descubrir quién quiero ser y me voy a querer en todo el proceso. Soy mamá y voy a ser la mejor madre posible. Voy a decidir qué vida quiero y cómo quiero vivirla y quién quiero en ella y quién no.

Él, ahora y siempre estará porque ya decidí hace tiempo que era una parte de mi ser, como un brazo o una pierna pero más importante, porque Él ha sido mi ancla en este huracán, mi luz en plena niebla, mi faro en la tempestad, el que me ha apoyado y el que paciente ha esperado (y espera) a que vuelva.
Y estoy volviendo, y poco a poco me voy a construir mejor y no voy a caer en los errores de mi yo pasado.

He elegido para la ilustrar el post la foto que hice ayer del Mar Cantábrico, las vista que tenemos al salir de casa y la que me acompañó en tantos veranos de mi infancia. Es el mismo mar pero distinto. Cada vez que se retira por el efecto de las mareas, vuelve renovado y diferente. Con cosas que ha aprendido durante el camino. Yo, como ese mar, también vuelvo, siendo la misma pero diferente.
Y porque llevamos aquí, es este lugar de mi infancia 15 días y me está ayudando a encontrarme, a aceptarme, a volver a empezar.

Empiezo un nuevo renacer, un nuevo libro, un nuevo cuaderno que escribir desde cero. Vaya responsabilidad y vaya ilusión de poder ser, por fin, quien quiero ser.

¿Me acompañas?

-Be.

sábado, 31 de diciembre de 2016
2017, ya te tengo ganas.

2017, ya te tengo ganas.


Toca hacer balance de lo bueno y malo, que diría Mecano. 2016 ha sido un año perro, de los que te toca pelear y sufrir. El lado bueno es como hemos capeado el temporal, pero ¡joder como nos lo has hecho pasar!
Sin embargo, siempre (y digo siempre), hay algo con lo que quedarse. Para mí, esto ha sido lo más significativo de 2016:
  • Cumplí mis propósitos de comenzar un año healthy. Practiqué más deporte que en toda mi vida, y controlé mi demonio interior. Aprendí también que hace falta menos de una semana para perder los buenos hábitos y que adquirirlos cuesta más de tres meses.
  • Viví una celebración del amor de más de 50 años y me hizo pensar que el amor si se quiere, es posible.
  • He comprobado que la maldad de la gente no tiene límites y que en un año pueden cambiar mucho las cosas.
  • Sufrimos decepciones, enfados, rabietas y aprendimos a superarlos, siempre con el apoyo de los tuyos.
  • He llevado a cabo mi intención de saber decir no, mejor la gente tóxica fuera de mi vida y lo estoy consiguiendo.
  • Volví a Formentera, ella siempre tiene sentido. Ella siempre es y será.
  • Tropecé otra vez en el mismo error pero aprendí de una vez que con el pelo no se experimenta.
  • Leí mucho, de todo tipo y disfruté como siempre haciéndolo.
  • Hice listas que no cumplí, pero las cumplí mejor que el año anterior. Es un paso.
  • No seguí mi intuición y fallé, pero me conocí más a mí misma. Soy más sabia y más vieja también.
  • La inseguridad continuó siendo mi talón de Aquiles pero cada vez menos. Este año podré con ella.
  • Soñé mucho, me imaginé mucho, hice muchos planes y no salieron y aprendí que, a veces, es mejor dejarse llevar y disfrutar.
  • Los mejores planes siguen siendo bajo una manta en el sofá y siempre con las mejores series. Este año nos han acompañado muchas: Narcos, Strangers Things, American Horror History... son las últimas que recuerdo.
  • Vimos al gran Julio Iglesias en Mónaco. Cumplimos un sueño aunque casi me diera un infarto cuando fui a pagar las copas.
  • Hicimos una ruta sureña y nos volvimos locos con el levante, somos más de Mediterrani.
  • He aprendido a vivir sin saber qué va a pasar. O casi...
  • Entendí la fragilidad de la vida, lo importante que es la familia y como puede cambiar de un día para otro sin que queramos.
  • Me quedé embarazada, me quedé sin trabajo, me quedé en shock mientras todo eso pasaba y mi cuerpo cambiaba ante algo para lo que no estaba preparada y, extrañamente, me sentía la persona más feliz el mundo.
  • Me di cuenta de que estaba embarazada y que iba a ser mami. 
  • Volví a creer en la gente y en su bondad. Cuando menos te lo esperas, alguien bueno aparece.
  • Los amigos se cuentan con los dedos de una mano.
  • Él, él y siempre él. Lo mejor del 2016 es él.
2017, tengo muchas esperanzas puestas en ti. Sé mucho más.

-Be.

viernes, 30 de septiembre de 2016
October, be kind

October, be kind


Aquí, en este blog somos muy de tradiciones, digo somos porque el plural mayestático queda cojonudo pero en realidad soy yo solita la que está detrás dándole a la tecla... Como decía, somos de tradiciones y una de ellas es en septiembre escribir una lista de deseos, promesas, proyectos, propósitos... o llámalo como quieras. Y es que aquí, somos muy de septiembre y de empezar el año este mes.

Pero las tradiciones no son una ciencia infalible, y aunque septiembre siempre ha sido un mes benévolo, bonito y agradable, este año ha decidido ir de rebelde y poner todo un poquito del revés. Septiembre es para empezar el curso de forma slow, de hacer listas, de preparar el otoño... pero este año ha venido loco, como un vendaval de emociones y descolocándolo todo a su paso.

Estoy un poco como Dorothy después del huracán, colocando todos los muebles y buscando mi camino de baldosas amarillas que me lleve a casa, cambiando la compañía de Totó por el guerrero Napoleón. He decidido hacer 'cruci', hacer como que este septiembre horrible no cuente en el cómputo anual y empezar el curso en octubre, que tiene todas las papeletas (si el viento sopla a favor) de que se convierta en uno de los meses más guays.

Por eso, para recibir a octubre he decidido hacer esa lista de cosas que septiembre no ha querido ganarse. Octubre, va por ti. Please, be kind.

DEJARME EL PELO LARGO

Justo hace un año, en octubre del año pasado, tomé la terrible decisión de cortarme el flequillo, desde entonces todo ha ido de mal en peor. El punto álgido del desastre capilar fue el pasado junio con un corte desastroso, pasando por una semana de negro azabache horrible... Como resultado, llevo un año sin sentirme yo misma ni con un estilo que me guste. Y eso es una mierda. Así que lejos de querer ser Rapunzel, quiero dejar el pelo crecer un poquito, una altura al hombro estaría bien, sin colores desastrosos, ni cortes agresivos, ni flequillos desfavorecedores. Natural, sano y que me devuelva la sensación de 'soy yo'.



CONSEGUIR, POR FIN, UNA VIDA SALUDABLE

Ya, ya, ya... Esto ya lo he dicho antes. Pero esta vez es diferente. Típico que dice un exalcoholico en plan: 'yo controlo'... Pero lo es porque he descubierto que tenía el concepto mal enfocado desde el principio. La finalidad de una vida saludable no era la correcta y el medio para conseguirla tampoco. Ahora he aprendido que no tiene que ser algo a conseguir en tres meses, ni para antes del verano, ni para la operación biquini, ni con fecha en el calendario. Debe ser cada día todos los días y sin presiones si un día no sale como esperaba porque al día siguiente se vuelve al redil y punto. Esto es comer limpio y deporte cada día. Nada mas. Ni locuras detox, ni dietas, ni Kaylas, ni nada. Un modo de vida con el que me sienta bien.

SAFE PLACE

No sé si os pasa que vuestra casa es vuestro lugar favorito. A mi si. Me encanta viajar, no pasa un mes sin que esté planeando un viaje grande o una mínima escapada, pero cuando vuelvo siempre pienso que no se está mejor en ningún sitio como en casa. Por eso me apetece que esté lo más cálida y acogedora posible. Creo que voy a cambiar los cojines y buscar una alfombra para el salón y prepararlo para muchas pelis, libros y días de mantita. Me apetece todo.

UNA ESCAPADA DE OTOÑO

Y como os decía, una loca de las escapadas. Tengo muchas ganas de una escapada de otoño que incluya vino, comer bien, chimenea y andar mucho por la naturaleza. Me gustaría por la zona de Gredos, como el año pasado que fuimos a la Vaquería Cantaelgallo (en las fotos), o La Rioja que apenas lo conozco o Picos de Europa... Será sin más tardar así que tengo que pensar el destino pronto...



APRENDER A COCINAR

Este año me apetece tener mucho tiempo para estas cosas: tener la casa guay como decía antes, hacer ejercicio y cocinar. Ojalá podamos venir a casa a comer y cada día hacer una receta sana y deliciosa. Me apetece mucho probar recetas ricas y exóticas con picantes y comer como Dios manda. La verdad es que soy muy mala en esto y necesito saber primero cómo hacer la compra, porque no me organizo nada bien. Pero querer es poder y este año lo voy a lograr. Practicar un slow life en toda regla, vaya.


HACER SURF

Me apetece muchísimo y más desde que Cafe Racer Dreams ha sacado su propia colección de tablas de surf. Ya que parece que lo de la moto no llega, seguro que esto es más factible... ;) Este verano se ha convertido en nuestra asignatura pendiente, pero de este año no falla, así que he decidido poner mi cuerpo en forma, muscular y practicar yoga para que llegado el momento, el aprendizaje sea más llevadero. Y si el frío se resiste en llegar, lo mismo hay que cambiar escapada de otoño por Surf Camp... ¡Lo pensaré!


PENSAR EN PARÍS

No sé, llevo unos días que me apetece mucho París. Así que como un viaje ahora no entra en mis planes (¿quién sabe en unos meses?), voy a ir pensando en esta maravillosa ciudad. Solo he ido a París por trabajo, viajes rápidos, impersonales y agotadores y hace ya bastante tiempo. Me apetece buscar un apartamento con vistas a los tejados y con balcón, perderme por sus calles, hacer running (o powerwalk por la orilla del río), comer en sitios con encanto, ir de tiendas aunque solo sea con la mirada, visitar el Louvre, vamos, hacer lo que un turista hace en París pero con tiempo, sin prisas y sin agobios. Ser un turista sin serlo. No me importaría ir en tren por eliminar el factor vuelo estresante y simplemente pasear y pasear. 

YO MISMA

Así, como proyecto. Trabajar en lo que me gusta, acabar ese curso de foto y video que siempre he querido hacer, seguir escribiendo aquí como vía de escape y que me haga feliz, sin compromiso, dibujar y dibujar, y crecer como persona
martes, 29 de marzo de 2016
Hola primavera, hola astenia...

Hola primavera, hola astenia...



Pues nada, todo el día con el 'primavera que no llega' y cuando no te lo esperas, bueno miento cuando por fin llega porque estás contando hasta los minutos para que llegue... ¡catapum! Llega con ella la astenia del demonio.

¿Por qué se nos olvidan estas cosas de un año para otro? Nos olvidamos del frío que hizo el invierno anterior, del calor que pasamos en julio o de lo que tarda en llegar el buen tiempo. Y también nos olvidamos que cuando llega la primavera de repente nos sentimos más cansados, atontados, desconcentrados y perezosos... why?!

En realidad, un poco sí que me acordaba porque el año pasado lo pase taaan mal que lo estaba temiendo. Yo lo achacaba a que como venía de Amsterdam y su invierno eterno, el cambio me había afectado más y me decía: este año no me pasa, es psicológico, está en tu mente, estás genial y nada va a cambiar...

... hasta que llegó el 20 de marzo, y con él la primavera, y con él un garrotazo en la cabeza que coincidiendo con esos 4 días de vacaciones hizo que no me pudiera levantar de la cama. Ni ir al gimnasio por la mañana, ¡con el buen hábito que había cogido! De repente siestas de mil horas, dormida desde las 10 de la noche, cansancio supino y para más inri ¡cambian la hora! Pero qué quieren ¿matarme?

La vuelta a la rutina se torna como una tarea de dificultad sobrehumana, bueno estamos a martes y no hemos muerto. Poco a poco lo estamos consiguiendo...

¿Cómo superar esta tortura china llamada astenia primaveral? ¿Qué me ayuda a mí?

- Intentar seguir con tus horarios establecidos, no retrasar el despertador, ni remolonear en la cama más de lo justo y necesario (difícil, muy difícil). 
- En cambio, saber que tu cuerpo pide descanso por algo así que intentar ir antes a la cama y descansar lo mejor posible. ¡El sueño es sagrado!
- Personalmente el cansancio me afecta física y psicológicamente, por eso también intento dar descansos a la mente. Desconectar del trabajo antes y dejar móvil y redes sociales por completo las últimas horas del día.
- Un cafecito más no me viene mal, aunque soy de uno al día desde hace mucho y ni uno más Santo Tomás. Si he madrugado mucho o estoy más baja de lo normal, un té matcha u otro café a media mañana me ayuda.
- Hacer ejercicio diario. Esto a mi me ayuda en general y ahora más, es increíble cuando superas la barrera del cansancio supremo, el ejercicio te da energía en lugar de quitártela.
- Smoothies a go-go, sobre todo con base de espinacas que dan un chute de energía a lo Popeye.
- Comida más ligera y más a menudo. Ya se sabe que las comidas copiosas dan letargo y modorra...
- No al azúcar, de hecho me estoy quitando del azúcar del todo, pero una onza de chocolate negro despierta cuerpo y mente.
- Gel de lavanda rico a la hora de la ducha, noto que tranquiliza la mente y la despeja.
- Y en general: actitud positiva, reirse mucho, salir a pasear y -como dicen las famosas-: beber mucha agua.


Si tenéis algún consejito para esta guerra de la primavera, please! soy toda oídos!!!

-Be.


lunes, 21 de marzo de 2016
Una nueva lección de vida y un regalito

Una nueva lección de vida y un regalito



Hace justo un mes fue mi cumpleaños. Bueno un mes y unos días para ser más exactos... 33 primaveras ni más ni menos. Desde hace varios años suelo hacer un examen de conciencia y recordar cómo estaba yo en mi cumpleaños anterior. Al ser una fecha señalada, nos solemos acordar fácilmente de qué hicimos ese día, cómo lo celebramos, cómo nos sentíamos y en qué momento de nuestra vida estábamos...

Ya sabéis que el cumplir años nos debe hacer (en teoría) más sabios, es por eso que yo hago ese ejercicio: me visualizo hace un año y veo si he mejorado pero sobre todo, qué he aprendido en ese último año y cuando lo tengo analizado, vengo aquí y os lo cuento ;)

Los 32 han sido un poco como una explosión, aquí podéis ver el post que escribí cuando los cumplí, y aquí el de los 31... Soy de tradiciones, ¡qué pasa! La verdad es que es bueno leerlos ahora porque así veo que sí he crecido como persona, sí he aprendido y, lo más importante, sí que estoy aplicando mis conocimientos.

Cómo os decía, si en los 30 aprendía la importancia del karma, de creer en nuestras acciones por encima de todo y confiar en que nuestro buen hacer nos dará nuestra recompensa, ahora he comprobado (con el tiempo) que así es. Al final, todo se pone en su sitio. No mires al de al lado, mira tu propio comportamiento y siempre tendrás lo que mereces. A los 31 solo quería mirar al frente, hacia la luz, alejarme del pasado, de la oscuridad. Para mi es dificil vivir el día a día, pero es algo que he aprendido e intento practicar.

¿Qué he aprendido a los 32? Fácil, que hay que quererse por encima de todo y tal y como uno es. Tópico ¿verdad? Pero de verdad que para mi ha sido bastante revelador.

Cada uno somos como somos y tenemos nuestras cositas, unos son olvidadizos, otros más desastres, o resavidillos, o creídos, o orgullosos... Por supuesto que siempre hay que querer mejorar, unos mismo debe querer superarse, mejorar en eso que falla, ser mejor persona... No debemos ser déspotas y soberbios y anteponer nuestros defectos a los sentimientos de los demás, eso no debe ser así. En cambio, por otro lado, he aprendido que además de intentar ser mejor persona, siempre querernos tal y como somos, con esos defectillos que en realidad nos hacen a cada uno la persona que somos. Todo aquél que nos quiera ya sea un amigo, una pareja o un trabajo, nos debe querer con nuestros fallos incluidos, de hecho diré más: deben adorarlos. Cuántas veces has conocido a alguien que te critica por esas pequeñas cosas que no hacen mal a nadie, si a alguien le molesta que cante canciones pastelosas o que no deje de silbar (si, me ha pasado), el problema lo tiene la otra persona, no tú.

Quédate con quien te ame por tus defectos, no por tus virtudes. Es así. Que nada ni nadie te quiera cambiar. A veces me sorprendo a mi misma en situaciones sintiéndome mal y diciéndome a mi: eres un desastre, no vuelvas a ser así... Y al rato me digo al más puro estilo Risky Business: '¡Pero qué coño!'.

El truco en esto, está en aceptarnos como somos y querernos. Ese es el quid de la cuestión y mi resumen de los 32. Quiérete, intenta mejorar pero quiérete tal como eres y recuerda lo que decía Marilyn Monroe: 'Soy egoísta, impaciente y un poco insegura. Cometo errores. Estoy fuera de control y a veces soy difícil de controlar. Pero si no me puedes controlar en mis peores momentos, entonces seguro que no me mereces en mis mejores momentos.'


Por eso, quiero recordar y aplicar en mis 33 esta nueva lección aprendida y que vosotras también la sigáis. Para ello, un freebie para poner donde más os plazca y que todas recordemos que debemos amarnos a nosotras mismas como queremos ser amadas. Y así será.

Pincha en este enlace para descargarte esta maravilla de salvapantallas hecho con todo mi corazón ;)
¡A quererse mucho!