Iba a llamar a este post 'Historias de amor' y ahora no me quito la canción de OBK de la cabeza...

lunes, 26 de enero de 2015




No se por que siempre hablan de que las chicas de mi generación nos hemos criado con las Películas Disneyque todas deseamos y suspiramos por una historia de amor al estilo princesa de dibujo animado. 
Yo no estoy de acuerdo... Vamos a ver, no me entendáis mal y penséis que voy de dura, que no. A mi las Pelis de Disney me encantaban encantan, pero me quedaba más con la parte de la aventura que con la historia de amor. 
¿En serio? ¿Chicas q se casan antes de los 21 y pasan de estar custodiadas por sus padres para estarlo por su marido? Eso no iba conmigo. La vida tenía q ser más que eso... Y una historia de amor, sin duda, tenía q ser algo más. ¿Beso y boda? ¿¿Y la parte divertida??

Yo, en cambio, creo que las de mi generación nos hemos criado con series y películas en las que nos inculcaban que el tío interesante, el divertido, el guapo... era un inestable emocional, un inmaduro, un aprovechado, o un infiel del que ibas a caer rendida y perdidamente enamorada. 
Así que la relación estaba abocada al sufrimiento, a la inseguridad, a ser la pánfila que se queda en casa esperando que te silbe como a un perrito faldero para que vayas corriendo a su vera.
Estoy hablando desde Salvados por la campana, Sensación de vivir, Melrose place, Friends, Sexo en Nueva York y un gran etc de lavado de coco al que nos vimos sometidas.

Y yo me lo creí. Me creí la historia entera. Yo, que me considero una tía moderna (q mal suena eso), abierta de mente y -porque no decirlo- bastante guay... Me creí que una relación era eso. Es más, me creí que una historia de amor se basaba en conseguir al cafre de turno y punto, ahí acababa la historia.
Y claro, eso es lo que tuve. Relaciones con fritos que terminaban como Brenda hecha un mar de lágrimas, suspirando por Dylan, con sus 501 a la altura del costillar. Mientras el muy mamón estaba con su moto, su tupé y su Kelly -Puton-Taylor.

Así que aprendí o más bien, decidí que el amor no era para mi.  Seguía creyendo que iba de eso. De relaciones de mierda. Así qué llenaría mi vida con cosas que me hicieran feliz y no sufrir y ¿por qué no? Con un millón de gatos cuando fuera mayor. Por que... ¿quién iba a querer entonces una historia de amor?

Y ahora, cuando estoy a punto de cumplir 32 años descubro que si existen las historias de amor. Que nada tienen que ver con las pelis de Disney, con los chulos de pantalla, con los fritos, ni con nada que pudiera imaginar.
Que va de todo con lo que había soñado y más. Q el chico divertido también es el que más mola, que el guapo e interesante no tiene porque ser el que te haga daño, que ese que te ha colgado una sonrisa en la cara como un cartel de no disturb, por alguna alineación de los planetas que no llegas a comprender, si, a él también le gustas tu...
Así qué al parecer si que existen historias de amor como los besos bajo la lluvia, el amigo que sale de la friend zone, la sorpresa en el aeropuerto o la cita de Tinder que se convierte en algo más.

Y de repente te das cuenta que la que no sabes nada acerca del amor eres tu, que estas flipando y viviendo tu propia leyenda urbana, que estas tan acojonada que ni si quiera sabes decir te quiero, que existe una mejor forma de amar que consiste en admirar... Así que una que es chica lista y como quien no quiere perder su trabajo soñado, te pones las pilas y aprendes. O te inmolas directamente y decides que querer se conjuga en presente.

Las Pelis nos venden sólo un final feliz pero para mi el final es el comienzo, porque quiero la historia entera, no la que empieza cuando acaba la peli.
Y es que las historias de amor van de eso. Sin más. Historias de amor. Si es que lo dice el nombre.  Amor. Querer. Amar. Y lo demás es esta fuera de lugar.

-Be.


Dreaming is just the beginning

martes, 13 de enero de 2015


Los que me seguís desde el principio ya sabéis de mi mala costumbre de desaparecer. Pero como ya me conocéis un poco, desaparecer de vez en cuando es justo y necesario y es una práctica muy común en mi vida que, desgraciadamente, tiene su reflejo aquí, en el blog. Y por mucho que me diga que no vuelva a abandonarlo, que lo mime más y lo cuide... Hay veces que no te sale. Al igual que te salen post superalegres y optimistas o inspiradores, otras veces son de lo más nostálgico y otras veces, ni siquiera te salen. Ya os conté de mi síndrome de la página en blanco.

Cuándo diciembre llegó y me cogió por sorpresa como os contaba en la última entrada, tenía planeado hacer un post sobre el 2014 como suelo hacer cada año. Ya no lo voy a hacer porque no me apetece demasiado mirar al pasado y de hecho es mi nuevo mantra de vida: vivir en el presente. pero sí que le voy a dedicar unas palabritas a este año loco con el que estaba un poco enfadada y que ha pasado con una velocidad fulminante por mi vida. Y es que 2014, la velocidad es buena a veces, te sube la adrenalina, te ríes a carcajadas, el estómago sube y baja y te sientes en un estado de flotación muy bonito. Pero tan rápido, no te da tiempo a pensar, a disfrutar del paisaje, a decidir el recorrido, a tomar decisiones...
Y de repente pisas el freno y dices ¿qué ha pasado? ¿dónde estoy? ¿cómo he llegado aquí? Pues eso has hecho conmigo 2014, me has montado en tu montaña rusa con subidones y bajones y has hecho conmigo lo que has querido. Eso sí, esto tengo que decir, la frenada, el mes de diciembre, la dulce frenada en la que llegas con una sonrisa en la boca a final de trayecto ha sido lo más. Y como es de bien nacido ser agradecido, te doy las gracias por dejarme despedirte con la mejor de las sensaciones. Feliz y contenta. Yo que pensaba que el tren se iba a descarrilar y al final hasta te has portado 2014... 

Y de repente estamos a mitad de enero de un nuevo año que no ha podido empezar mejor. Sinceramente, no recuerdo un mejor empiece de año. Así que 2015, ya estás siendo mucho, amigo. Si enero es solo un reflejo de lo que puede ser el año yo digo: ¿dónde hay que firmar? Quiero todo lo vivido en estos escasos 13 días vividos del año. Lo quiero todo papi. Y te lo digo un martes 13 desafiando todo mal augurio, superstición o gafe que pueda caer sobre mi. Porque he recuperado la capacidad de soñar gracias a este enero mágico.

Bueno, corrijo, mi capacidad para soñar estaba ahí, pero es que la jodía es tan grande que si la dejaba libre crecía y crecía frondosa y salvaje ocupando todos los rincones de mi mente. Y yo, que soy soñadora despierta de profesión, acababa viviendo más en el sueño que en la realidad. Así que la tenía un poquito cautiva a la pobre. Le había puesto una verja y la podaba cada vez que una de sus ramitas se atrevía a traspasar los límites. Con enero he aprendido que soñar es solo el principio, que soñar es el primer paso para que tus deseos se cumplan. Así que he quitado la verja y he echado un poco de abono a mi capacidad de soñar. Con mucha ayuda. Porque sola nunca hubiera podido.

Ayuda que llega en el momento que menos te lo esperas y que aunque tu no lo sabes, cuando más la necesitas, cuando ya habías olvidado lo que era, pues llega así de esa manera, como dice el gran Julio Iglesias. Y te das cuenta que te creías que lo sabías todo y que ya nada nuevo te iba a sorprender, que ibas pasada de vueltas y fíjate que aún hay maestros por la vida que te pueden enseñar millones de cosas nuevas y empiezas a aprender, a soñar, a vivir cosas nuevas y a caminar con una sonrisa de oreja a oreja aunque tu vida se encuentre sumergida en el caos más profundo.

Así que 2015 promete mucho, espero que no me defraude, pero mientras prefiero no pensarlo, ya que estoy en una velocidad de crucero la mar de agradable en la que no puedo hacer otra cosa que disfrutar, admirar las vistas y dejarme llevar...



PD: Para una cosa que hice bien en el 2014 con el blog que fue traeros cada mes religiosamente los calendarios de cada mes, no quiero perder esa buena costumbre. Así que aunque un poco tarde aquí tenéis el de enero. Como siempre dos versiones, una para el fondo de escritorio y otra para imprimir. Este año he decidido hacerlos así, más simples. A todo color para alegrar vuestro ordenador y en blanco y negro para papel, así podéis anotar a todo color vuestras fechas y notas especiales.
Enjoy!

-Be.

¿Hola? ¿Es el último mes del año?

lunes, 1 de diciembre de 2014



Vamos, a ver... ¿Cómo es eso de que estamos a 1 de diciembre? It's that possible??? Pero, ¿cómo va a quedar solo un mes de 2014? ¿Qué ha pasado este año? 
¡Exijo la carta de reclamaciones! ¡Ay! ¡Qué no me he enterado!

Yo, no sé que pasa, pero este año se me ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, y parece mentira... ¡con la de cosas que han pasado! El caso que cuando he meditado que hoy empieza el último mes de diciembre, me he quedado loquer... En fin, ya profundizaremos en eso más adelante siempre he querido decir eso.

Hoy lo que nos importa es que os traigo el último calendario del año ¡flipa! ¡el último! Pero lo que si es flipante es que este año haya cumplido todos los meses ¡milagro! ¡todos1 ¡los 12! Ya os digo yo, que este año está siendo todo una locura...

Y lo que quería preguntaros yo, de cara al próximo año, es: ¿qué hago? ¿sigo con el formato calendario? ¿en lámina y fondo de pantalla? ¿hago fondos de pantalla pero sin calendario? HELP ME!

No es que me aburra pero quiero saber si cumple vuestras necesidades, que me hagáis sugerencias y me contéis qué os gustaría más.

Dios santo, qué diciembre nos coja confesados...

Enjoy!

Be.

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