Una casa para vivir

domingo, 20 de agosto de 2017
Estamos a 20 de agosto y el final de las vacaciones de verano y la vuelta al cole se palpan en el ambiente. La playa y las calles están más vacías e incluso me aventuro a decir que hay un par de graditos menos que invitan a ponerte la eterna cazadora vaquera cada noche.

 Nos quedamos solos después de 20 días de vacaciones con un montón de visitas y, aunque aún nos queda más de una semana aquí, me apetece pensar en la rentrée, en la vuelta al cole, en el nuevo curso. Porque es el primer septiembre de mi nuevo yo y, si eres lector habitual de este blog, sabrás lo importante que es para mi septiembre.
Es un volver a empezar de cero después de esa limpieza de energía que suponen las vacaciones. Y ya habréis deducido que este año es muy especial, el principio de mi nuevo yo, ese que estoy formando y forjando cada día.

Estoy empezando a hacer listas de todo lo que quiero hacer de cara a la vuelta. Ay las listas, qué seríamos sin ellas, ¿verdad? Y he empezado por el principio: la casa. He de darle una vuelta a la casa porque desde que nació Gabrielita y contando que vamos a llevar fuera desde el 27 de julio, la casa va a necesitar trabajito. Está como una leonera con cosas de bebé por todos lados, ropa de invierno, de embarazada, de verano que no me vale, de verano talla XXL para pasar el post parto, un horror. 

Así que si queremos una casa para vivir y vivirla y amarla, debemos devolverle su equilibrio. Así que me he propuesto cambiar alguna cosa, minimizar decoración (lo que muy a mi pesar pasará por eliminar alguna planta) reorganizar armarios, baños, etc. Y sin duda, hacer los 21 días para conseguir una casa en orden de Alicia.

 Además, de añadir los siguientes cambios:



Cuando volvamos, es imposible que Pequeña G vuelva a dormir en su cestito de mimbre tan mono (ya casi no cabía antes de irnos), así que toca poner la cuna en nuestra habitación, así que habrá que hacer una pequeña redistribución del estilo de esta foto del nuevo catálogo de Ikea. Me apetece un montón este cambio porque ahora en en el norte la veo que disfruta de su cuna, duerme sus 9 horas del tirón y para nosotros es una gran independencia. Además que despertarla por la mañana es una de las maravillas más grandes de la vida.


En el salón, nosotros tenemos un sofá gris claro que está horrible de biberones caídos, potas de la nena, 'cosas' de Napoleón que nos regaló reclamando su atención... Como los cojines son bastante nuevos y la gama cromática de nuestro salón es parecida a la de la foto (gris, madera oscura, negro y blanco), creo que voy a comprar la misma funda, en lugar de lavarla, pero en gris oscuro tono antracita.


Buscarle un hueco a esta lámina que tengo guardada desde mi vuelta de Amsterdam y la verdad que me gusta bastante, porque sí, todo es bonito en realidad. De hecho, ya de paso quiero darle una vuelta a las láminas de la casa que en realidad nunca cuelgo, las suelo poner apoyadas en muebles y cambiar algún elemento deco por eso de simplificar. Quiero cosas más sencillas y funcionales.



Renovar manteles, vajilla y cubertería. El mantel, el de la izquierda de H&M Home, me gusta mucho y los platos de porcelana estilo barro me tienen súper enganchada, creo que con una cubertería en dorado pueden quedar genial. Después del caos superado que supone el postparto en el que teníamos que comer por turnos, me hace ilusión el volver a poner la mesa.

En el salón, quiero poner un sofá o butaca individual que no ocupe mucho, aún estoy buscando pero este de Maison du Monde en mimbre me gusta bastante y también tiene versión mecedora.


Y por último, uno de los objetivos de simplicar la decoración, es dejar paso para tener siempre flores frescas en casa, aunque sea un pequeño ramillete. Me hace mucha ilusión que Gabriela crezca así y luego recuerde que su mami siempre tenía flores en casa. <3 p="">

Esto no ha hecho más que empezar porque preparar la vuelta al cole es lo que más me gusta de todo y hay más capítulos. ¿Os apetece leerlos?



1 comentario

  1. Creo que la deco es una manera de reflejarnos, como con la ropa, y es muy gratificante.
    A mí también me gusta septiembre, la vuelta, el volver a empezar, después del parón.
    Que lo disfrutes! Y, sí, explica más.
    Un abrazo,
    Yolanda M.L.

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