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Hace justo un mes fue mi cumpleaños. Bueno un mes y unos días para ser más exactos... 33 primaveras ni más ni menos. Desde hace varios años suelo hacer un examen de conciencia y recordar cómo estaba yo en mi cumpleaños anterior. Al ser una fecha señalada, nos solemos acordar fácilmente de qué hicimos ese día, cómo lo celebramos, cómo nos sentíamos y en qué momento de nuestra vida estábamos...

Ya sabéis que el cumplir años nos debe hacer (en teoría) más sabios, es por eso que yo hago ese ejercicio: me visualizo hace un año y veo si he mejorado pero sobre todo, qué he aprendido en ese último año y cuando lo tengo analizado, vengo aquí y os lo cuento ;)

Los 32 han sido un poco como una explosión, aquí podéis ver el post que escribí cuando los cumplí, y aquí el de los 31... Soy de tradiciones, ¡qué pasa! La verdad es que es bueno leerlos ahora porque así veo que sí he crecido como persona, sí he aprendido y, lo más importante, sí que estoy aplicando mis conocimientos.

Cómo os decía, si en los 30 aprendía la importancia del karma, de creer en nuestras acciones por encima de todo y confiar en que nuestro buen hacer nos dará nuestra recompensa, ahora he comprobado (con el tiempo) que así es. Al final, todo se pone en su sitio. No mires al de al lado, mira tu propio comportamiento y siempre tendrás lo que mereces. A los 31 solo quería mirar al frente, hacia la luz, alejarme del pasado, de la oscuridad. Para mi es dificil vivir el día a día, pero es algo que he aprendido e intento practicar.

¿Qué he aprendido a los 32? Fácil, que hay que quererse por encima de todo y tal y como uno es. Tópico ¿verdad? Pero de verdad que para mi ha sido bastante revelador.

Cada uno somos como somos y tenemos nuestras cositas, unos son olvidadizos, otros más desastres, o resavidillos, o creídos, o orgullosos... Por supuesto que siempre hay que querer mejorar, unos mismo debe querer superarse, mejorar en eso que falla, ser mejor persona... No debemos ser déspotas y soberbios y anteponer nuestros defectos a los sentimientos de los demás, eso no debe ser así. En cambio, por otro lado, he aprendido que además de intentar ser mejor persona, siempre querernos tal y como somos, con esos defectillos que en realidad nos hacen a cada uno la persona que somos. Todo aquél que nos quiera ya sea un amigo, una pareja o un trabajo, nos debe querer con nuestros fallos incluidos, de hecho diré más: deben adorarlos. Cuántas veces has conocido a alguien que te critica por esas pequeñas cosas que no hacen mal a nadie, si a alguien le molesta que cante canciones pastelosas o que no deje de silbar (si, me ha pasado), el problema lo tiene la otra persona, no tú.

Quédate con quien te ame por tus defectos, no por tus virtudes. Es así. Que nada ni nadie te quiera cambiar. A veces me sorprendo a mi misma en situaciones sintiéndome mal y diciéndome a mi: eres un desastre, no vuelvas a ser así... Y al rato me digo al más puro estilo Risky Business: '¡Pero qué coño!'.

El truco en esto, está en aceptarnos como somos y querernos. Ese es el quid de la cuestión y mi resumen de los 32. Quiérete, intenta mejorar pero quiérete tal como eres y recuerda lo que decía Marilyn Monroe: 'Soy egoísta, impaciente y un poco insegura. Cometo errores. Estoy fuera de control y a veces soy difícil de controlar. Pero si no me puedes controlar en mis peores momentos, entonces seguro que no me mereces en mis mejores momentos.'


Por eso, quiero recordar y aplicar en mis 33 esta nueva lección aprendida y que vosotras también la sigáis. Para ello, un freebie para poner donde más os plazca y que todas recordemos que debemos amarnos a nosotras mismas como queremos ser amadas. Y así será.

Pincha en este enlace para descargarte esta maravilla de salvapantallas hecho con todo mi corazón ;)
¡A quererse mucho!




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