martes, 29 de marzo de 2016
Hola primavera, hola astenia...

Hola primavera, hola astenia...



Pues nada, todo el día con el 'primavera que no llega' y cuando no te lo esperas, bueno miento cuando por fin llega porque estás contando hasta los minutos para que llegue... ¡catapum! Llega con ella la astenia del demonio.

¿Por qué se nos olvidan estas cosas de un año para otro? Nos olvidamos del frío que hizo el invierno anterior, del calor que pasamos en julio o de lo que tarda en llegar el buen tiempo. Y también nos olvidamos que cuando llega la primavera de repente nos sentimos más cansados, atontados, desconcentrados y perezosos... why?!

En realidad, un poco sí que me acordaba porque el año pasado lo pase taaan mal que lo estaba temiendo. Yo lo achacaba a que como venía de Amsterdam y su invierno eterno, el cambio me había afectado más y me decía: este año no me pasa, es psicológico, está en tu mente, estás genial y nada va a cambiar...

... hasta que llegó el 20 de marzo, y con él la primavera, y con él un garrotazo en la cabeza que coincidiendo con esos 4 días de vacaciones hizo que no me pudiera levantar de la cama. Ni ir al gimnasio por la mañana, ¡con el buen hábito que había cogido! De repente siestas de mil horas, dormida desde las 10 de la noche, cansancio supino y para más inri ¡cambian la hora! Pero qué quieren ¿matarme?

La vuelta a la rutina se torna como una tarea de dificultad sobrehumana, bueno estamos a martes y no hemos muerto. Poco a poco lo estamos consiguiendo...

¿Cómo superar esta tortura china llamada astenia primaveral? ¿Qué me ayuda a mí?

- Intentar seguir con tus horarios establecidos, no retrasar el despertador, ni remolonear en la cama más de lo justo y necesario (difícil, muy difícil). 
- En cambio, saber que tu cuerpo pide descanso por algo así que intentar ir antes a la cama y descansar lo mejor posible. ¡El sueño es sagrado!
- Personalmente el cansancio me afecta física y psicológicamente, por eso también intento dar descansos a la mente. Desconectar del trabajo antes y dejar móvil y redes sociales por completo las últimas horas del día.
- Un cafecito más no me viene mal, aunque soy de uno al día desde hace mucho y ni uno más Santo Tomás. Si he madrugado mucho o estoy más baja de lo normal, un té matcha u otro café a media mañana me ayuda.
- Hacer ejercicio diario. Esto a mi me ayuda en general y ahora más, es increíble cuando superas la barrera del cansancio supremo, el ejercicio te da energía en lugar de quitártela.
- Smoothies a go-go, sobre todo con base de espinacas que dan un chute de energía a lo Popeye.
- Comida más ligera y más a menudo. Ya se sabe que las comidas copiosas dan letargo y modorra...
- No al azúcar, de hecho me estoy quitando del azúcar del todo, pero una onza de chocolate negro despierta cuerpo y mente.
- Gel de lavanda rico a la hora de la ducha, noto que tranquiliza la mente y la despeja.
- Y en general: actitud positiva, reirse mucho, salir a pasear y -como dicen las famosas-: beber mucha agua.


Si tenéis algún consejito para esta guerra de la primavera, please! soy toda oídos!!!

-Be.


lunes, 21 de marzo de 2016
Una nueva lección de vida y un regalito

Una nueva lección de vida y un regalito



Hace justo un mes fue mi cumpleaños. Bueno un mes y unos días para ser más exactos... 33 primaveras ni más ni menos. Desde hace varios años suelo hacer un examen de conciencia y recordar cómo estaba yo en mi cumpleaños anterior. Al ser una fecha señalada, nos solemos acordar fácilmente de qué hicimos ese día, cómo lo celebramos, cómo nos sentíamos y en qué momento de nuestra vida estábamos...

Ya sabéis que el cumplir años nos debe hacer (en teoría) más sabios, es por eso que yo hago ese ejercicio: me visualizo hace un año y veo si he mejorado pero sobre todo, qué he aprendido en ese último año y cuando lo tengo analizado, vengo aquí y os lo cuento ;)

Los 32 han sido un poco como una explosión, aquí podéis ver el post que escribí cuando los cumplí, y aquí el de los 31... Soy de tradiciones, ¡qué pasa! La verdad es que es bueno leerlos ahora porque así veo que sí he crecido como persona, sí he aprendido y, lo más importante, sí que estoy aplicando mis conocimientos.

Cómo os decía, si en los 30 aprendía la importancia del karma, de creer en nuestras acciones por encima de todo y confiar en que nuestro buen hacer nos dará nuestra recompensa, ahora he comprobado (con el tiempo) que así es. Al final, todo se pone en su sitio. No mires al de al lado, mira tu propio comportamiento y siempre tendrás lo que mereces. A los 31 solo quería mirar al frente, hacia la luz, alejarme del pasado, de la oscuridad. Para mi es dificil vivir el día a día, pero es algo que he aprendido e intento practicar.

¿Qué he aprendido a los 32? Fácil, que hay que quererse por encima de todo y tal y como uno es. Tópico ¿verdad? Pero de verdad que para mi ha sido bastante revelador.

Cada uno somos como somos y tenemos nuestras cositas, unos son olvidadizos, otros más desastres, o resavidillos, o creídos, o orgullosos... Por supuesto que siempre hay que querer mejorar, unos mismo debe querer superarse, mejorar en eso que falla, ser mejor persona... No debemos ser déspotas y soberbios y anteponer nuestros defectos a los sentimientos de los demás, eso no debe ser así. En cambio, por otro lado, he aprendido que además de intentar ser mejor persona, siempre querernos tal y como somos, con esos defectillos que en realidad nos hacen a cada uno la persona que somos. Todo aquél que nos quiera ya sea un amigo, una pareja o un trabajo, nos debe querer con nuestros fallos incluidos, de hecho diré más: deben adorarlos. Cuántas veces has conocido a alguien que te critica por esas pequeñas cosas que no hacen mal a nadie, si a alguien le molesta que cante canciones pastelosas o que no deje de silbar (si, me ha pasado), el problema lo tiene la otra persona, no tú.

Quédate con quien te ame por tus defectos, no por tus virtudes. Es así. Que nada ni nadie te quiera cambiar. A veces me sorprendo a mi misma en situaciones sintiéndome mal y diciéndome a mi: eres un desastre, no vuelvas a ser así... Y al rato me digo al más puro estilo Risky Business: '¡Pero qué coño!'.

El truco en esto, está en aceptarnos como somos y querernos. Ese es el quid de la cuestión y mi resumen de los 32. Quiérete, intenta mejorar pero quiérete tal como eres y recuerda lo que decía Marilyn Monroe: 'Soy egoísta, impaciente y un poco insegura. Cometo errores. Estoy fuera de control y a veces soy difícil de controlar. Pero si no me puedes controlar en mis peores momentos, entonces seguro que no me mereces en mis mejores momentos.'


Por eso, quiero recordar y aplicar en mis 33 esta nueva lección aprendida y que vosotras también la sigáis. Para ello, un freebie para poner donde más os plazca y que todas recordemos que debemos amarnos a nosotras mismas como queremos ser amadas. Y así será.

Pincha en este enlace para descargarte esta maravilla de salvapantallas hecho con todo mi corazón ;)
¡A quererse mucho!