#YoguiWannabe

miércoles, 13 de enero de 2016

Como os comentaba en mi post de vuelta, esta etapa de mi vida y de mi blog trata de incorporar cambios para vivir mejor, ser más feliz y quererme más y mejor.
Pues bien, hoy os voy a contar uno de esos cambios que estoy incorporando en mi rutina. Ya sabéis que algunos son cambios de acción y manera de realizar las cosas, otros de pensamiento, otros para mejorar la manera en que vivo... Pero al final, lo iréis viendo, todos se relacionan entre sí.

Como os he contado en tras ocasiones, soy freelance y mi lucha por la productividad diaria y por acabar con la procrastinación es basicamente eterna. Me cuesta madrugar, si. Pero si tengo una obligación lo hago y punto, pero lo que más me cuesta es despertarme. Recuerdo épocas en la redacción en las que entraba a las 9 y no empezaba a funcionar hasta las 12. ¡Hola ex-jefa! ¿Has visto que productiva era en el resto de horas? Mareo mucho la perdiz, me cuesta coger el ritmo de trabajo y hasta que no lo hago, me distraigo con facilidad. Eso sí. Una vez superada esta barrera, voy como un tiro. Lo malo es, que en épocas flojitas mentalmente o desmotivadas, o yo qué sé por qué, esa barrera tarda más en atravesarse o incluso puede pasar un día en el que he estado sentada delante del ordenador sin hacer nada. NA-DA. ¿Cómo? Ya os contaré como hubo un tiempo en el que esa barrera no quería levantarse y supuso el caos más absoluto...

¿Cómo estoy superando esto? Con el Yoga. No sabía que eso pasaría, pero sí que ha sido el beneficio más inmediato. Desde hace dos semanas practico Yoga todas las mañanas y me encanta.
He de decir que para esto cuento con una ayuda de excepción / el mejor profesor del mundo, porque por mi cuenta aprender esta disciplina no sería posible.

Primero me leí el libro de Yoga para estar en forma que es con el que había aprendido mi superprofe y tuvimos que comprar en Amazon ya que está descatalogado. Es de Baron Baptise y en él explica todos los beneficios de esta práctica tantos físicos como mentales y cómo incorporarla a tu día a día. Además de como realizar cada asana de una manera correcta también desde un punto de vista físico, mental y espiritual. Como unir cada asana formando series y hacer de esto algo dinámico.

Nos levantamos a las 8 y en el salón de cara a la ventana vamos viendo como amanece. Lo primero que aprendes con Yoga es que el 'no puedo' está prohibido (y creo que soy la reina del 'no puedo'). Puedes, lo harás y cada día te superarás un poco más. Y eso sencillamente es así y se extrapola a tu vida en general.

De momento hacemos unos cuantos saludos al sol y la serie del guerrero pero ya mi cuerpo y mi mente quieren más. Es mi momento, es nuestro momento. Cuando acabamos con la relajación en el suelo tumbados, aprovecho para hacer unas cuantas afirmaciones y pensando en lo bien que se va a dar el día que está empezando. Es, sencillamente genial.

¿Qué ha cambiado ya en mí? Estoy madrugando y con alegría, me activa, me pone la pila, de buen humor, me siento mejor y quizá un pelín más ligera y además, gracias a la costumbre de hacer Yoga cada mañana he podido encontrar el momento de hacer deporte e incorporar nuevos ejercicios a esta hora del día, algo que para mí antes era imposible.

¿Es o no es ya un logro en toda regla?

Después un desayuno acorde que me tiene loca de lo rico, sano y energético que es y del que os hablaré otro día. Y casi voy sola al ordenador a darle a la tecla sin remolonear. ¡Milagro! Os dejo unas fotos de como es nuestra sala yoquica. No es una foto pinterest pero para mí es la mejor del mundo. Probarlo. Os cambiara la vida o la manera de verla...




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