Hunky Dory Laboratory

sábado, 18 de julio de 2015

Uno de los grandes secretos de la felicidad es, alegrarte por la gente que quieres. "Adueñarte" un poco de la felicidad de los que aprecias y sentir sus triunfos como uno propio. Puede parecer egoista o con un poco de morro pero nada más lejos de la realidad. Cuando sientes esa felicidad por alguien, es un hecho la mar de reconfortante. Como casi si te sintieras un poco complice de sus éxitos... 

Y así es como me siento, no puedo evitarlo, un poco cómplice de la felicidad y del éxito de Maia y es que al fin y al cabo la he visto crecer en este mundo virtual y un poquito también en el real.
No sé cuando fue la primera vez que entablamos conversación, ni cuando fue su primer comentario en mi blog (que sé que fue de los primeros comentarios que tuve -y de los pocos-), ni mi primer retwit o like en instagram... Pero sí recuerdo la primera vez que nos conocimos en persona. ¿Cuánto hace de eso Maia? Creo que hace unos 5 años. Y recuerdo como cuando hueles un perfume y te teletransporta a ese momento en que lo oliste por primera vez, como me conquistó, me cayó genial en seguida, me embriagó como esos olores de los que ella lleva hablando millones de años en su blog.

Maia es de esas personas que te cautiva: única, ávida lectora de gustos sencillos pero únicos, de buen gusto. Y por buen gusto, me refiero a las cosas seleccionadas, buscadas hasta la extenuación, mimadas, bien elaboradas. Cada cosa en su vida es el resultado de una meditada y cuidada selección. Lejos de parecer maniática, ella lo hace por rodearse de cosas que valen la pena y de desechar lo que no vale, lo que no es bonito, lo mediocre, lo que está en medio, lo que resta belleza a las cosas que sí merecen la pena.

Por eso cuando me contó La gran noticia, me alegré pero me lo esperaba. Como cuando sabes que tu compañera de instituto va a estudiar Derecho. Era, simplemente una sucesión lógica de acontecimientos. Maia iba a crear su pequeño paraíso particular donde, por fin, iba a almacenar todos esos hallazgos que había encontrado a lo largo de su vida. Iba a crear Hunky Dory Laboratory, un laboratorio de cosas bonitas, cosas que hacen felices a la gente como el disfrutar de la felicidad de los de tu alrededor.
Y como era una sucesión lógica de acontecimientos, encontró sin problema el lugar más bonito y especial de todo Donosti donde abrir su pequeño mundo interior al público. No lo conozco pero me ha mandado un vídeo (que me gustaría colgar aquí pero no sé si me mataría) y me lo imagino con la misma claridad que una mente recuerda un olor. Lleno de luz, de paredes blancas y suelos preciosos, madera, porcelana, cristal y metal dorado, con ese toque infantil de las portadas de sus libros, ese toque descarado de su bolso satchell neón, con flores como los estampados de sus vestidos, y con toques de color como sus pintalabios y pintauñas que siempre la acompañan.

Me muero por ir a Donosti y conocer su tiendita y brindar con ella por su éxito que siento como mío porque me da la gana, porque esas cosas son las que hacen que la vida merezca la pena, las que nos animan a creer en nuestros sueños y seguir adelante.

El tocador de Dorothy se ha hecho mayor y ya es todo un señor mostrador de perfumes con rebotica y todo. ¡Enhorabuena Maia y gracias por estos años perfumando el mundo y por muchos más!







Si este verano tenéis la suerte de ir a Donosti, no dejéis de visitarla y decirle que vais de mi parte ;)

Hunky Dory Laboratory
Plaza de Zaragoza, 1
San Sebastián
España

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