miércoles, 22 de abril de 2015
Se cumplen sueños. Razón: portería

Se cumplen sueños. Razón: portería


De siempre he sido muy soñadora. Ahí está puesto, en mi perfil en las redes sociales: dreamer. De profesión: soñadora. O más bien, soñadora profesional. Y es que no conozco a nadie que sueñe tanto como yo.

Sueño despierta, sueño dormida, sueño entre dormida y despierta. Yo creo que tengo un cerebro paralelo que va fabricando sueños y se pone en funcionamiento antes de lo que debería y es que hay veces, que no estoy del todo dormida y se activa creando un popurrí de cerebros, sueños, ficción y realidad que pa´que... 

Cada noche puedo soñar 20 cosas diferentes y acordarme a la perfección, y de día, mientras mi cerebro 1 trabaja, el 2 va un kilómetro por delante soñando con posibilidades, probabilidades, planes, que pasaría sí, o dentro de un mes esto será asá... En fin, un caos... Bienvenidos al maravilloso mundo de mi mente soñadora.

Tengo, además, otro "don" relacionado con el mundo de lo onírico: soy capaz de inventarme mi propio sueño. He instruído de tal manera a mi cerebro de soñar que sé qué teclas tocar para crear un sueño. Es como una coctelera, echas los ingredientes que quieres, das al botón de encendido y la pones en marcha. Ya tienes un sueño reciente para beber a sorbitos cada noche. Y digo cada noche porque no me gusta bebérmelo de golpe, cada noche ese sueño se quedaba en un punto y aparte para continuar a la noche siguiente, sin final, e incluso a ratitos durante el día. Desconectaba mi cerebro de la realidad, conectaba la coctelera de sueños y retomaba la historia donde la había dejado. De nuevo pulsaba el pause y así cada día y cada noche. 

Lo malo, como os estaréis imaginando es que como bien decía Calderón de la Barca: los sueños, sueños son. Y cuando me despertaba cada mañana, ¡puf! el sueño se esfumaba y yo me quedaba con mi vacío y mi cerebro de lo real a solas, apagada y mustia. Porque tan genial era el sueño que me fabricaba que no había realidad que superara la ficción...

... hasta ahora.

Y es que como si de un hechizo se tratase, todos esos ingredientes que iba metiendo en la coctelera, o en el caldero mágico, poco a poco han ido pegando el salto de mi cerebro de soñar a mi cerebro de lo real, convirtiéndose cada uno de ellos en una realidad. Pero una realidad real, de esas que puedes tocar, pellizcar, sentir e incluso abrazar.

Y por primera vez en la vida estoy deseando despertar de mi sueño para vivir mi realidad, por primera vez lo real supera a lo onírico y por primera vez no quiero despertar de este sueño que está siendo mi vida real.

Para todos los soñadores profesionales, soñar mucho y muy fuerte, que es el primer paso...

-Be.
martes, 7 de abril de 2015
El poder de las horquillas

El poder de las horquillas


A veces somos un poco como las horquillas, no es que nos perdamos, es que nos gusta desaparecer... A la gente le da mucha rabia porque cuenta con la horquilla justo en ese momento tan fundamental en su vida, cuando nunca se había acordado de ella, va a buscarla donde se supone que debe estar y ¡pluf! No está. Se ha esfumado como por arte de magia...

Las horquillas por mucho que te salven de ese imprevisto tan importante, tienen el mismo derecho a desaparecer y hacer las cosas que las horquillas hacen cuando desaparecen. Lo bueno que tienen las horquillas es que siempre vuelven, aparecen otra vez y te solucionan la vida una vez más. Por eso hay que perdonarlas cuando quieren dejar de estar disponibles y tomarse unas mini vacaciones.


-Be.



PD: Si os gusta la imagen, tambíen podéis usarla como fondo de escritorio en vuestro ordenador.
domingo, 5 de abril de 2015
Abril, qué bonito nombre tienes

Abril, qué bonito nombre tienes


Cada año que pasa pienso más convencida que abril es un gran mes para los comienzos. Una especie de septiembre o de enero, el mes idóneo para hacer recapitulación y volver a empezar con energía todo lo que se ha ido quedando en el tintero.

Este año, gracias al cambio de hora y que ha llegado con un sol esplendido, parece que viene dispuesto a ayudarnos a poder con todo.
Vale que vengan lluvias, vale que vuelva el frío, pero abril suena a fotosíntesis, a cargar pilas, a días más largos, a noches de dormir del tirón, a reír, a sueños cumplidos, a novedades, a nuevos horizontes... Así que si viene cualquier chaparrón con abril a nuestras espaldas, podremos plantarle cara y disfrutar de las gotas de lluvia, o de lo que sea...

Y recuperando la tradición, aquí os traigo el calendario de este mes. Enjoy!

Be.



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