Sirenas y Marineros

martes, 13 de mayo de 2014



Desde pequeña he sentido una fascinación por las sirenas y el mundo marítimo (que no marino). Recuerdo que estaba completamente segura de que yo en otra vida había sido sirena y me acuerdo como cada verano me sentaba entre las rocas en la Playa de Trengandín en Noja, con las piernas metidas en esas piscinitas naturales que se forman cuando baja la marea, esperando a que se empezaran a recubrir de escamas y me fuera nadando hasta Santoña que estaba justo en frente o más allá porque ¿qué más daba? Era una sirena y podía ver lo que había más allá y volver a la hora de la cena.

Vete tu a saber porque era, si por mi espíritu libre, soñador o rebelde, o porque salían en Peter Pan, uno de mis cuentos favoritos, pero las admiraba.


Y supongo que es de esa época en el norte de donde me viene mi amor por lo marítimo, como os decía antes. Por lo náutico: las rayas, los faros, los banderines, los timones, los chubasqueros amarillos, las gorras de capitán y las anclas... las anclas me fascinan desde que las veía en el paseo marítimo. Enormes, llenas de óxido, testigos de lo que fue una gran aventura seguro. Desde entonces me encantan las anclas y me da igual lo de moda que estén ahora
Para mi siempre han sido el símbolo de una gran aventura, y que por muy lejos que me lleve el tiempo, por muy dura que sea la tempestad, las cosas van a salir bien. Son como una protección anti mareas.


Y supongo también, que como todo en la vida, una cosa lleva a la otra y del amor por lo marítimo surge el amor por los marineros
Marinos con anclas tatuadas o en forma de cicatriz, amores entre sirenas y marineros, difíciles pero no imposibles. Lo que me lleva a pensar que el amor no es fácil, nadie dijo q lo fuera. El amor es para los valientes, para los que arriesgan, para las sirenas que son capaces de dejar sus escamas y marineros capaces de echar el ancla en un puerto. El amor no es fácil pero al mismo tiempo, es fácil. Porque si se quiere, ni las escamas, ni el barco, ni la marea, ni un faro apagado hacen imposible lo posible.
Porque querer es poder y si uno quiere, puede ser sirena, marinero o capitán. Y si no se puede es porque uno no quiere, así de fácil. Así de difícil.

B.


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