^-^ Catsterdam ^-^

viernes, 2 de mayo de 2014


Muchos me habéis preguntado que qué he venido a hacer a Amsterdam pues os lo voy a contar: mi misión es la siguiente: fotografiar todos los gatos en las ventanas que vea para mi libro CATSTERDAM. Yo siempre he sido de gatos, hasta que Napoleón entró en mi vida, así que me encanta el proyecto.


Estoy de broma ;P aunque cosas peores y libros más sin sentido se han visto. El caso que desde que he llegado no he parado de encontrarme gatos en las ventanas así que decidí hacer una serie de fotografías para el blog y dedicárselas a mi Miau! Partner, Martini. Amante de los gatos y la mejor consejera que he tenido para mis primeros (y duros) días aquí. ¡Gracias! Sin tus consejos no sé donde estaría ahora...

El caso es, cosa que yo no sabía, Amsterdam está plagado de ratones, por eso el animal de compañía por excelencia es el gato. Aunque mi vecino además de un gato gordo, tenga dos gallinas más gordas aún... 

Los ratones, los gatos y los ventanales a pie de calle sin cortinas hacen las delicias de gente curiosa como yo que no puedo dejar de echar un vistazo al otro lado del cristal y descubrir cocinas ideales, salones de ensueño e incluso jardines paradisíacos al fondo. y alguna que otra vez, un par de ojos relucientes que te devuelven la mirada. y es que, a curiosos, a los gatos no les gana nadie... 
Por cierto, no sé si será de cazar ratones o no, pero aquí los gatos son como debe ser un gato, al estilo Gardfield: gordo, peludo y con un rabo grueso.

No es raro también cruzarte con uno por la calle con su cascabel y su pelo lustroso dándose un garbeo. Os presento a mis primeros amigos:


Un gato canela con una mirada un tanto inquietante...


Aquí al principio solo vi un gato de pelo largo en grises y blanco, exactamente igual que mi Cleo.


Y cuándo me acerqué a hacer la foto, ¡sorpresa! otro peludo negro detrás estaba mirándome.


Ungato Félix (blanco y negro) espiando al espía


Esta no sé ve muy bien por el reflejo porque era de noche pero era un gato precioso.


Y a arrogantes, a los gatos no les gana nadie. Este no se digno ni a mirarme.


Este siames en plena siesta tiene su camita en medio de mil cachivaches.



Aunque en la foto no se aprecia, este es uno de mis favoritos: gordote y con pelo corto-largo y lo mejor: estaba en un restaurante chino, ejem.


¡Mira mamá, este sí es igual que Cleo!


Una bola de pelo atigrada, ¿no os encanta cuándo esconden las patitas así?


Y su compañero de siesta ventanera.


Y para terminar, un gato señorial. Contemplando la vida pasar desde las alturas, el lugar favorito de los felinos.

Espero que os haya gustado esta entrada tanto como a mí hacerla. Por cierto, hoy es el día de los gatos más chulescos del planeta: los madrileños. Feliz día a todos y a mi querido Madrid que le echo mucho de menos.

B.

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