Volando voy...

lunes, 16 de septiembre de 2013

Ya sé que ya llevamos medio mes de septiembre, pero es que practicamente acabo de aterrizar, literalmente y mentalmente... Y es que este post va de eso, de altos vuelos...

Me he pasado una semana desde que llegué de las vacaciones buscando mi agenda y es lo que tiene tener una mente despistada, sin ella estoy perdida porque apunto absolutamente tooodo.

La abro y lo primero que tengo que hacer es cambiar mi dirección, otra vez, la cuarta dirección en un año, se avecina la tercera mudanza...  Me pongo a repasar las páginas de lo que ha sido este último año -porque todos sabemos que el año empieza en septiembre- y me doy cuenta de que ha pasado volando. Perdón, corrijo, he sido yo la que pasado volando por la vida.



Hagamos recuento: cambio de vida radical de 360 grados, nuevos trabajos, adiós a nuevos trabajos, nuevas amistades, dos familiares especiales se van, 3 amigas aún más especiales se casan, miles de viajes (londres, milán, verona, parís, ny y cancún), fines de semana inolvidables (zaragoza, león, low, altea, la roda...) nuevos sentimientos, algunos buenos otros no tanto, decepciones y alegrías, una nueva familia (la mía) reencontrada y un hermano con el que nunca pensé que me iba a llevar tan bien.

Y aquí estoy, en mi 31 de diciembre particular haciendo balance de lo que ha sido el año. El más frenético de mi vida, el año en el que he vivido sola por primera vez y en el que he cumplido 30 y me he dado cuenta que soy más niña de lo que pensaba, en el que he tenido que madurar por narices... Y lo primero que siento es vértigo.

Si, vértigo, porque me he dado cuenta de que voy volando, a toda pastilla y sin frenos y alto muy, muy alto. La verdad es que yo no soy de pensar mucho y me dejo llevar. Me dejo llevar tanto que de repente una corriente de aire nueva me desestabiliza y hace que mire al suelo y vea lo alto que voy.

Sé que necesito bajar a tierra y ver las cosas más de cerca antes de darme el trompazo, pero no lo puedo evitar me gusta dejarme llevar, me da miedo ver lo que hay en la tierra... Y este nuevo año (curso) parece que viene igual de loco y rápido y lo admito, me encanta.

Pero para no volar sin retorno llevaré mi pequeño ancla particular que me hace recordar que la vida está ahí abajo, no entre las nubes...

¿Y vosotras? ¿Sois más de estar en las nubes? ¿O pisáis suelo firme?
-Be.

7 comentarios

  1. Me ha encantado Be!

    La entrada y en especial saber que vuelas tan alto, porque voy a contarte un secreto: tú puedes ;)


    Muuuuaaaaa!

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  2. Me ha encantado la entrada, y me encanta porque ese volar alto quiere decir que vives la vida a tope y es lo que hay que hacer! Porque nunca nunca sabemos qué va a pasar! Por eso yo también soy de estar en las nubes, aunwue el último año y medio me ha hecho tocar el suelo firme y de trompazo en trompazo, pero da igual, hay que vivir la vida y disfrutarla, ser feliz y aprender con lo malo!

    ¡Un besazo y sigue así preciosa!

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  3. Mi anterior post hablaba precisamente de eso... de lo niña que me siento todavía a pesar de tener mi edad...

    Pda. Si das un giro de 360º ¡te quedas dónde estabas! :-)

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  4. Precioso Bea, me emocionan tus palabras, hay que vivir como uno siente y si es en las nubes mejor, yo por mi situación, marido y niño e smuy terrenal para llevar el día a día de una casa, pero mi mente está arriba, me gusta soñar, imaginar e intentar vivir una vida parelea.

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  5. En las nubes... completamente en las nubes... pero caminando muy firmemente por ellas ;)

    Muchos animos Be, no olvides disfrutar del vuelo, aunque el paisaje se vuelva difícil de contemplar siempre habrá colores que te hagan sonreír :*

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