Cerrando puertas, cerrando círculos.

martes, 19 de agosto de 2014


¿Qué tal estáis? ¿Cómo se está portando el veranito? El mío mejor de lo que me esperaba, la verdad. Ayer aterricé y estoy poco a poco intentando volver a la rutina, que ¡hay que ver lo que cuesta!

Aunque agosto aún me tiene preparada una última escapadita, tengo muchas ilusiónes para este nuevo curso y muchas cosas que decidir también... 

Estas vacaciones, además de desconectar y descansar, he pensado mucho. Supongo que lo necesitaba, a veces var por la vida a "matacaballo", sin pensar, dejándote llevar... Y eso no siempre es bueno. A veces, hay que parar, pensar qué es lo que quiere cada uno, porqué se toman unas decisiónes y no otras, qué dirección seguir...

Como mi marcha Amsterdam fue un poco precipitada, a veces pienso que no lo pensé mucho, o que lo hice por los motivos erróneos o ¡yo qué se! El caso es que al irme de esa manera dejé muchos capítulos de mi vida abiertos, muchas puertas sin cerrar...

Hay veces que todo tiene un principio y un fin natural, pero hay veces que una puerta se queda atascada sin abrirse y sin cerrarse y tu te ves peleando con un picaporte sin conseguir nada. Otra manera de cerrar una puerta que no quiere es darle la espalda aunque siga entreabierta. Seguir con tu vida y elegir otras puertas que encuentres por el camino.

Claro, que es mas díficil hacerlo que decirlo...

Y justo cuando todo esto me rondaba la cabeza, enconté este texto. Muy sabio e inspirador. Seguro que si alguien se encuentra en mi misma situación, le vendrá muy bien su lectura:




CERRANDO CÍRCULOS - PAULO COELHO


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.


¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.


No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

Espero que os haya gustado tanto como a mi.
-Be.

Fotos: Puerta de una mezquita en Tánger y
Playa de La Cortadura, San Fernando, Cádiz
Agosto, 2014

Estado actual: de "vacaciones"

viernes, 1 de agosto de 2014


Parece que he vuelto a mis orígenes. Veranos en los que no distingues días de trabajo de días de vacaciones y semanas en las que  no distingues días laborales de fines de semana.

Ya estoy acostumbrada a este mundo al revés y al final siempre hay que verle el lado bueno a todo.

Cuando acabara mi jornada de hoy, tenía previsto empezar mis "vacaciones", aunque solo fuera un estado mental y cambiara las vistas de la oficina y justo me acaban de mandar un montón de trabajo que me tendrá ocupada todo el fin de semana. Pero bueno, será cosa de organizarse mejor...

Mañana pongo rumbo al sur, a vivir una semana nómada y aunque siga teniendo que trabajar pienso desconectar y respirar ese aire de vacaciones. Porque como decía las vacaciones es un estado de ánimo.
No sé que me deparará ya que va a ser un poco a la aventura, pero necesito unos días de desconexión, de no hacer nada (a ratos), de organizar ideas y de tiempo para pensar y organizar algunas cosas que no terminan de encontrse cómodas en mi cabeza.

Os contaré a la vuelta.

Mientras tanto estaré de VACACIONES.


¿Alguna se ve obligada a ir con el portátil a cuestas y tiene que trabajar allá donde va? ¿cómo lo lleváis?
Me encantaría oir vuestras historias.

-Be.


Fotografías realizadas por mí:
mi mesa de trabajo en Amsterdam
bar Vacaciones, Malasaña. Madrid

Black or White

miércoles, 30 de julio de 2014


¡Hola! ¿Cómo estáis? Yo, maquinando mi nueva compra para saciar mi sneaker adición. Lo sé, tengo un  problema y si en Madrid me podía contener un poco, ahora que vivo en la ciudad de las zapatillas, estoy desatada.

Mis próximas zapas me apetecen más minimalistas. Atrás quedó la hegemonía de los colores flúor o cantosos (que me encantan pero claro todos los días es mucho) y ahora me apetece uno de los colores de toda la vida. Lo que no he decidido aún cual: blanco o negro.







Es que tanto las zapatillas blancas como las zapatillas negras quedan super bien con estilismos B&W que a mi tanto me encantan.

¿Por cuál de los dos colores os decantaríais? 

-Be.

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